viernes, 27 de agosto de 2010

Noches de violencia


No sé si hago bien o mal... probablemente sólo es que no me interesa lo suficiente como para averiguarlo (si es que eso se puede), pero una verdad es, que disfruto estas noches en las cuales únicamente hacen falta cigarros, una bebida fresca y buena música para que broten las más violentas contradicciones que engendra nuestra maldición primigenia. Todos lo sabemos. Esa maldición se llama noche...
Y así como la noche, malditas las horas que transcurren sordas, ciegas y mudas: inmutables. Es el tiempo, cuyo perfecto ritmo nos arroja fuera de la armonía.
Una vez en la oscuridad, todo se encuentra desnudo.