
Como la gota de rocío que al deslizarse por la tierna hoja de un árbol se precipita al borde, lenta y cuidadosamente; sumándose, poco a poco, diminutas perlas de vida... así es como una generación transmite sus sueños a la siguiente: es un torrente de sangre que atraviesta a todos los hombres que comparten, en orden ascentente, una familia, una comunidad, una Nación, un continente, un mismo planeta... en fin, un mismo origen.
Cada uno de nuestros ancestros puso en cada uno de sus hijos, una perspectiva enfocada a un ideal lejano que trasciende su propia vida y se transporta a la de los que le siguieron.
Todo sueño es maravilloso porque se compone de un mosaico de imágenes que contiene deseos hechos por los hombres que nos precedieron. Por lo cual, nuestro único compromiso con la Historia es realizar el sueño que nos ha sido heredado y de ello, sacar una imagen propia que se funda en el que nos toca heredar.


