viernes, 17 de diciembre de 2010

Las imágenes del deseo


Hoy le cederé la voz a un amigo que prefiero mantener anónimo nomás porque así lo quiero...




Las imágenes del deseo

no se perciben gracias a la luz.


Quizá son como un suspiro desconocido

que es una voltereta de fuego

soluble en el aire

que está entre los ojos y el infinito.


Las imágenes del deseo

no se confunden con el viento.


Seguramente son astillas de cristal,

que quebrantado y frágil,

toma fina venganza

con púas clavándose en la mente.

son tan imaginarias

que son diminutas,

son tan diminutas

que gritan la imposibilidad de estar completo.


A las imágenes del deseo

no les importa morirse sin vivir.


En eso radica su naturaleza:

en ahogarse cuando hay aire,

en quemarse cuando hay agua,

en destrozar la carne sin tocarla,

sin tener ningún respeto

por el pudor de lo imposible.


A las imágenes del deseo

sólo les importas tú, no yo.

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